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lunes, 26 de noviembre de 2012

FABADA ASTURIANA

¡¡¡Buena semana amigos!!!

Seguimos con nuestro recorrido gastronómico por el mundo, hoy en concreto vamos con una región de España que nos encanta por muchas cosas: su gente, sus paisajes y naturaleza, su historia y, en lo que nos compete, su excelente comida. Podríamos estar refiriéndonos a muchos lugares pero estamos hablando de Asturias, ¡patria querida!

Así que preparaos para esta receta que, aunque no lo parezca, es muy sencilla de realizar y es de esas que resucitan a los muertos. Una potente fabada asturiana, no apta para los que estéis a dieta (o sí, que por un día ¡no pasa nada!) que nos llenará de energía en los días fríos que se avecinan.

Id a por la cacerola del puchero y a por los ingredientes y ¡manos a la obra!


INGREDIENTES:

500 gr de fabes de la Granja
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 morcilla asturiana
1 chorizo asturiano
250 gr de panceta curada
huesos de jamón
laurel
sal





PREPARACIÓN:

Lo más importante de todo es que las fabes se dejen en remojo con agua fría toda la noche, unas 12 horas. Veremos que crecen mucho y absorben casi toda el agua.

Por otro lado vamos a poner en remojo también las carnes: el chorizo, la morcilla, la panceta y los huesos, esta vez en agua templada el mismo tiempo que las alubias.

Al día siguiente empezamos la preparación en sí: Ponemos al fuego una cacerola grande y agregamos las fabes con su agua de remojo, las carnes, la cebolla entera, los dientes de ajo y el laurel. Lo llevamos todo a ebullición, espumando bien, es decir, quitando la espuma que se va a formar debido a la cocción de la carne. Cuando hierva, bajamos un poco el fuego dejándolo en posición media-baja.

Durante la cocción, es preferible no mover el guiso con cuchara o cazo, sino removerlo agitando la misma olla para evitar que se rompan las fabes. Asimismo es bueno de vez en cuando "asustar" las alubias, esto es, añadir un chorro de agua fría que interrumpa la cocción un momento para que se asiente el guiso.

Dejamos cocer a fuego bajo hasta que probemos que las alubias están tiernas, al final del cocido probamos de sal y corregimos, siempre al final ya que al añadir carne salada y hueso de jamón podríamos pasarnos si la añadimos antes.

Cuando las fabes estén tiernas y veamos que nos ha quedado un caldo espeso, nuestra receta está lista. Servimos en plato hondo o cazuela de barro y ¡¡¡a comer!!!





APUNTES:

Como siempre, lo básico es disponer de buenos ingredientes. La fabada se puede hacer con cualquier alubia blanca pero con las fabes de la Granja sale deliciosa ¡no hay comparación! Igual que las carnes, cuanta mayor calidad, más rico el palto.

Todo el proceso de cocción durará unas 3 horas, así que planificad bien el momento de empezar a hacer la fabada. No es mala idea prepararla por la noche para comer al día siguiente ya que está más rica de un día para otro.

Tras la cocción podemos apartar las carnes en un plato para poder servirlas mejor y poner a cada uno su ración de "chicha" correspondiente.

Si el caldo ha quedado poco espeso, trituraremos algunas fabes y las añadiremos al guiso para espesarlo.

Un truco para evitar los gases que suelen dar este tipo de platos es añadir una pizca de comino al guiso durante su cocción.





¡Esperamos que probéis a hacerlo y os guste!






Fotografías de esta entrada por Ana Martínez de Mingo (www.anamartinezdemingo.tk)






martes, 20 de noviembre de 2012

TORTILLA DE PATATAS - TORTILLA ESPAÑOLA

¡¡¡Buenos días amigos cocinillas!!!

En esta ocasión hemos elegido como receta semanal un gran clásico: la tortilla de patatas. No existe bar o restaurante que se precie que no ofrezca ese pincho o bocata de tortilla que calme los estómagos rugientes a media mañana, en la pausa del trabajo o a la hora de la merienda.

Con unos ingredientes muy sencillos y cogiendo un poco de práctica, sobre todo en el proceso de "volteado", daremos con una delicia inigualable que gusta a todo el mundo. Aquí os presentamos la versión con cebolla. El hecho de incluir o no la cebolla es como ser del Madrid o del Barça, cada uno tiene su preferencia así que ¡para gustos colores!

Con todo, rendimos un cariñoso homenaje a las abuelas, que son las que mejores tortillas preparan y sabemos que nunca llegaremos a hacerlas igual de buenas hasta que adquiramos tal categoría ;)


INGREDIENTES:

3 patatas (unos 600 gr.)
1 cebolla
5 ó 6 huevos
AOVE
sal







PREPARACIÓN:


Ponemos en una sartén abundante aceite de oliva y, mientras se calienta picamos la cebolla, pelamos y lavamos las patatas y las cortamos en láminas finas. Lo agregamos todo a la sartén y salpimentamos. Freímos las patatas con la cebolla a fuego medio - bajo durante unos 20 minutos, con cuidado de que no se doren pero que queden bien hechas. No importa que al moverlas se rompan las láminas o se deshagan un poco, eso depende de si nos gusta encontrar trozos más o menos grandes de patata en la tortilla.

Mientras se cocinan las patatas, cascamos los huevos y los batimos en un bol con un poco de sal.
Cuando estén listas las patatas, las sacamos de la sartén con una espumadera para escurrir el aceite sobrante, las agregamos al huevo batido mezclándolo todo bien y rectificamos de sal.

Volvemos a poner la sartén al fuego con parte del aceite que nos ha sobrado de freír las patatas, un par de cucharadas, y añadimos la mezcla de huevo y patatas. Bajamos un poco el fuego para que no se pegue y extendemos la mezcla con una cuchara de madera. Durante todo el proceso de cuajado, moveremos la sartén de forma circular para que cuaje bien sin pegarse y, al cabo de unos 30 segundos, cuando veamos que empieza a cuajar - empieza a hacer burbujas-, separamos los bordes, cubrimos la sartén con un plato llano o tapadera plana de mayor diámetro que la sartén y le damos la vuelta sin miedo. Dejamos resbalar la tortilla por el plato a la sartén para que se cuaje por el otro lado y ya solo queda darle tantas vueltas como cuajada y tostada queramos la tortilla. A nosotros nos gusta muy jugosa así que vuelta y vuelta y ¡¡¡a comer!!!





APUNTES:


Al tener tan pocos ingredientes esta receta, es muy importante que los que utilicemos sean de primerísima calidad. Unas buenas patatas y cebollas y unos huevos de corral le darán un sabor y un color a nuestra tortilla que será difícil resistirse a probarla.

Puede que lo que más cueste sea coger el truco de darle la vuelta pero tranquilos, seguro que a la tercera tortilla os sale de maravilla. ¡Solo es cuestión de práctica!

Una variante para que salga más jugosa es añadir un chorrito de leche fría al huevo batido.

Para variar un poco, podemos añadir a la tortilla de patatas cualquier ingrediente que nos guste y hacer mil variedades: con calabacín, berenjena, chorizo, morcilla, guisantes... ¡imaginación al poder!




¡Esperamos que probéis a hacerlo y os guste!






Fotografías de esta entrada por Ana Martínez de Mingo (www.anamartinezdemingo.tk)





lunes, 30 de julio de 2012

SALMOREJO CORDOBÉS

¡¡Hola amigos!!

Vamos a inaugurar nuestro blog con una receta muy fresquita y muy rica, especialmente apropiada para estos días de calor en los que no apetece nada liarse a cocinar platos laboriosos y pasar horas en la cocina sufriendo los calores...

Os proponemos la preparación de un saludable salmorejo cordobés, que es sencillísimo de preparar y ¡¡¡¡está buenísimo!!!! Además es una receta muy barata ya que podemos utilizar el pan que nos haya sobrado en días anteriores y los demás ingredientes son también básicos en la cocina.


INGREDIENTES: (4 personas)

Para el salmorejo:

1 kilo de tomates maduros
250 gr. de pan del día anterior
1 diente de ajo
200 ml. de aceite de oliva
sal

Para el acompañamiento:

Huevo duro
Jamón curado picado






PREPARACIÓN:

El salmorejo se prepara en frío, así que tenemos que procurar que los ingredientes que utilicemos sean de la mejor calidad; unos buenos tomates y un aceite de oliva virgen extra nos asegurarán el éxito.

Para empezar, pelaremos los tomates ya que la piel puede estropear la textura de la crema. Para pelar los tomates de manera rápida y fácil, les haremos un corte en la piel en forma de cruz, seguidamente los sumergiremos durante 30 segundos - 1 minuto en agua hirviendo y al sacarlos los colocaremos en un recipiente con agua y hielo. Esta diferencia de temperatura hace que la piel se despegue del tomate y solo tendremos que tirar de los bordes allí donde hicimos el corte en cruz y podremos pelarlos fácilmente.

Pondremos en un recipiente el pan duro troceado, los tomates también troceados, el diente de ajo laminado, un puñadito de sal y un buen chorro de aceite. Dejamos que el pan se empape bien del aceite y el jugo del tomate para que se ablande y después trituramos todo con la batidora de mano hasta que nos quede una textura cremosa y homogénea.

Si no os gusta el ajo, es mejor que empecéis poniendo medio diente o un diente pequeño y después de batirlo probéis si es suficiente y si tenéis que poner más, éste es el momento. Probaremos para ver si está al punto de sal o si hay que corregir poniendo un poquito más de aceite. Si nos ha quedado muy espeso porque hemos puesto demasiado pan, podemos añadir un poco de agua pero recordad que no es gazpacho, el salmorejo es una crema espesa.

A la hora de servirlo, podemos acompañarlo de huevo cocido y jamón serrano picados, aunque hay muchas otras opciones y podéis elegir la que más os guste. Es importante servirlo frío así que tras la preparación es mejor dejarlo al menos una horita en el frigo para que, además, la crema se asiente. Por último un chorrito de aceite de oliva por encima y ¡¡¡a comer!!!




APUNTES:

Este salmorejo se toma como entrante o como primer plato. Aporta entre 70 y 120 Kcal por 100 ml y es fuente de fibra, vitaminas y minerales.

Hay personas que le añaden al salmorejo un toque de vinagre. El cordobés auténtico no lleva y a mí me gusta más sin, pero si sois muy vinagreros podéis probarlo, que malo seguro que no va a estar...

También se puede tomar como salsa, acompañando una buena tortilla de patatas, unas verduras a la plancha... O nos podemos hacer unas tostas de salmorejo buenísimas untándolo en unas rebanadas de pan tostado y poniéndole algunos tropezones.

Si os da pereza pelar los tomates, se pueden batir primero los tomates y pasarlos por un colador para eliminar las pieles, después, lo añadiremos al resto de ingredientes y volveremos a batir todo junto.


¡Esperamos que probéis a hacerlo y os guste!




Fotografías de esta entrada por Ana Martínez de Mingo (www.anamartinezdemingo.tk)